Lucha contra la anemia y cuidado de la primera infancia: una responsabilidad que no puedo postergar

Lucha contra la anemia y cuidado de la primera infancia: una responsabilidad que no puedo postergar

Hay temas que no se pueden tratar con frialdad ni con distancia. La anemia en la primera infancia es uno de ellos. Como alcalde, cada vez que converso con una madre preocupada por el crecimiento de su hijo, o cuando veo a un niño cansarse antes de tiempo, entiendo que no estamos hablando de un problema menor. Estamos hablando de vidas que recién empiezan y de decisiones que marcan todo su futuro.

Por eso, cuando decidimos priorizar la lucha contra la anemia y el cuidado de la primera infancia en Carmen de la Legua Reynoso, lo hicimos con una convicción profunda. No como una meta administrativa ni como un indicador más, sino como una responsabilidad que no podía seguir esperando.

La primera infancia es el momento donde todo se define

Siempre digo que los primeros años no se repiten. Lo que no se cuida ahí, después cuesta el doble —o simplemente no se recupera—. En esa etapa se forman el cuerpo, las emociones y, sobre todo, el cerebro. Cuando un niño crece con anemia, no solo pierde energía; pierde capacidad para aprender, concentrarse y desarrollarse plenamente.

Lucha contra la anemia y cuidado de la primera infancia: una responsabilidad que no puedo postergar

Es importante decirlo con total claridad: la anemia no tratada en la primera infancia afecta el desarrollo neuronal. La falta de hierro en momentos clave interfiere en la formación de conexiones cerebrales. Eso luego se refleja en dificultades de aprendizaje y menor rendimiento a lo largo de la vida. Un niño que no logra desarrollar todo su potencial es un ciudadano con menos oportunidades, y eso también limita el crecimiento del distrito y del país.

Por eso no podemos relativizar este problema. Llegar tarde no es una opción.

Prevenir, antes que lamentar

Muchas veces la prevención no se valora porque no se ve de inmediato. No genera aplausos ni titulares. Pero cuando falta, el daño es silencioso y profundo. Combatir la anemia es justamente eso: llegar antes, actuar a tiempo y no esperar a que el problema sea irreversible.

Desde la gestión, apostamos por controles de crecimiento y desarrollo, suplementación, seguimiento y orientación constante. No se trata de una visita aislada ni de una entrega puntual. Se trata de acompañar el proceso, de volver, de insistir y de estar presentes.

Cada caso detectado a tiempo es una historia que puede cambiar. Y eso, para mí, ya justifica todo el esfuerzo.

Acompañar a las familias con respeto y cercanía

Cuidar a un niño pequeño no es fácil. Lo sé y lo veo todos los días. Muchas madres y padres hacen todo lo que está a su alcance, pero necesitan información clara, apoyo y seguimiento. Por eso, nunca he creído en una gestión que solo da órdenes o reparte folletos.

Acompañar significa escuchar, explicar con paciencia y generar confianza. Significa entender que cambiar hábitos toma tiempo y que nadie mejora si se siente juzgado. Cuando una familia siente que el municipio está de su lado, el impacto es real y duradero.

Cuidar la primera infancia también es cuidar a quienes la sostienen todos los días.

Combatir la anemia también es un acto de justicia

La anemia no afecta a todos por igual. Golpea con más fuerza donde hay menos recursos y menos información. Por eso, enfrentarla es también una decisión de equidad. No podemos aceptar que el lugar donde nace un niño defina hasta dónde puede llegar.

Cada control, cada suplemento y cada orientación buscan equilibrar oportunidades. Apostar por la primera infancia no es asistencialismo, es inteligencia social. Es entender que un distrito más justo empieza cuando todos los niños tienen las mismas posibilidades desde el inicio.

Resultados que no siempre se ven hoy, pero se sentirán mañana

Sé que muchas veces los resultados no se notan de inmediato. Se verán en niños más atentos en el aula, en jóvenes con mayor capacidad de aprendizaje y en adultos más sanos. Pero ese futuro se empieza a construir ahora, en cada acción preventiva y en cada familia acompañada.

Gobernar también es tener la paciencia y la firmeza de sostener decisiones correctas, aunque no siempre sean las más visibles. La lucha contra la anemia es un trabajo silencioso, constante y profundamente humano.

Un compromiso que no voy a soltar

Cuidar la primera infancia es una de las decisiones más importantes que he asumido desde la alcaldía. No se trata solo de cumplir metas, sino de proteger capacidades, sueños y futuros. Mientras sigamos llegando a tiempo, acompañando a las familias y priorizando la prevención, estaremos construyendo un Carmen de la Legua Reynoso más fuerte, más humano y con más oportunidades.

Cuidar a nuestros niños hoy no es solo una obligación de gestión. Es una decisión que define el mañana del distrito. Y ese compromiso no lo pienso soltar.

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