La seguridad no se improvisa, se mide con resultados

La seguridad no se improvisa, se mide con resultados

En Carmen de la Legua sabemos lo que es vivir con miedo. Lo he escuchado una y otra vez en cada barrio que visito. Hay madres que ya no dejan salir a sus hijos de noche, comerciantes que cierran antes por temor a ser asaltados, mototaxistas que sienten que cada pasajero puede ser una amenaza. Durante años, esa sensación se volvió parte de la rutina. Pero no debe ser así.
Cuando asumí la gestión, nos encontramos con una realidad dura. Los índices de inseguridad estaban entre los más altos del Callao. Los robos al paso y las extorsiones habían crecido en zonas como San Pedro, Carmen Bajo y la Av. Faucett. Había calles sin iluminación, cámaras fuera de servicio y patrullajes mínimos. Y, lo más grave, un presupuesto sin ejecutar, como si la seguridad fuera un tema opcional.


Ejecución y resultados

Hace poco, un informe de El Comercio reveló que menos de la mitad de los alcaldes de Lima Metropolitana tienen proyectos de inversión en seguridad para el 2025. En varios distritos, la ejecución es de 0%. Eso, en palabras simples, significa que no se está invirtiendo en proteger a la gente.
En Carmen de la Legua hemos decidido hacer las cosas de otra manera. Por ello, hasta noviembre del 2025, hemos ejecutado el 100% del presupuesto en el rubro Reducción de delitos y faltas que afectan la seguridad ciudadana.

Además, estoy convencido de que la seguridad debe enfrentarse desde tres frentes complementarios: prevención, represión y reinserción.

Primero, la prevención


No se trata solo de patrulleros o cámaras. Se trata de ocupar el territorio antes que el delito lo haga. Por eso hemos iluminado calles donde antes reinaba la oscuridad y recuperado parques que eran puntos de riesgo. También estamos invirtiendo en tecnología que nos permita actuar y decidir de manera más rápida. Cada acción cuenta. Asimismo, confío en el valor de la juventud. Por ese motivo, hemos promovido talleres culturales, de prevención de violencia y talleres de consejería.


Luego, la acción represiva


Porque prevenir no basta cuando la delincuencia ya se ha instalado. Con la Policía Nacional, Serenazgo y las BIR (Brigadas de Intervención Rápida) realizamos operativos diarios contra mototaxis informales, bares clandestinos y puntos de venta de drogas. Hoy, nuestro Serenazgo ya no patrulla “por rutina”, sino con datos, con mapas de calor que indican dónde se necesita estar. Queremos que el delincuente sepa que Carmen de la Legua no es tierra libre.

Y finalmente, la reinserción.


No podemos hablar de seguridad sin hablar de oportunidades. Muchos jóvenes en riesgo no necesitan una celda, necesitan una puerta. Por eso impulsamos programas como “Segunda Oportunidad”, donde buscamos que las personas que quieren aportar a la sociedad, puedan reubicarse en el campo laboral.
Estoy consciente de que la lucha contra la delincuencia es un camino arduo. Aún hay vecinos que se sienten inseguros, que exigen más presencia y resultados más rápidos. Ya empezamos a ejecutar, a invertir, a recuperar el control del espacio público y no estoy dispuesto a bajar la guardia.
La seguridad no se logra con discursos, se logra con presupuesto ejecutado, patrullaje constante y participación vecinal real. Esa es mi prioridad como alcalde y mi compromiso con cada familia de Carmen de la Legua: que puedan volver a vivir tranquilos, sin miedo y en su propio distrito.

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